El
mercado de abastos está trufado de productos Domecq
Sociedad Anónima. De hecho, la gama es tan extensa,
que en Mercadomecq todo se cría, todo de mercadea y
todo se compra. No importan taras, subastas, calibres ni certificados;
todo es bueno. Los productos de Domecq S.A. son de los mejores
bouqués, son ansiados por los más finos
paladares y hacen gozar al más sibarita de los comensales.
Será por eso que, Mercadomecq, en una tierra como la
de Castellón, con paladares como espartos... no casa,
no se deleita, no se goza. ¡Qué lástima
no saber apreciar tan alta gama de productos!. ¡Qué
le vamos a hacer si no nacimos tan finos!.
"El Juli", Manzanares y Perera sí
deben ser buenos y experimentados degustadores. O eso es lo
que se desprende de verlos tanto tiempo ante la cara de los
toros de la factoría Domecq. Donde el resto solo veíamos
aburrimiento, tedio y exasperación, ellos parecían
ver caviar del bueno, beluga iraní -por lo menos-.
De lo contrario, no se explica la insistencia en permanecer
tanda tras tanda ante las borricas de Don Fernando.
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Zalduendo
afeitado y sangrando desde que salió por toriles
en segundo lugar |
El madrileño y el alicantino copiaron
menú. Con toro inválido, afeitado y sin haber
sido picado... ¿qué era lo más apropiado?:
seis, siete u ocho tandas de mantazos a media altura a ver
si a base de repetirlo hacemos creer que es toreo del más
puro. Lo de Manzanares rozó el masoquismo.
Venga a mantear a media altura... y venga a mantear... y dale
otra vez la burra al trigo... Algún osado, desde el
tendido, se atrevió a corear: «¡ya
está bien de engañarnos...!, ¡no le has
bajado ni una vez la mano...!». ¡Qué
poca sensibilidad!.
La Puerta Grande, en esta ocasión, fue para Miguel
Ángel Perera. ¡Éste también
tiene buen paladar!. Se decía en el tendido ayer que
sabe templar los toros; a nosotros nos da más bien
por pensar que lo de Mercadomecq no se templa, ya viene templado
de fábrica. Y en ese dilema, el de la Puebla de Prior,
empezó a acompañar el temple de sus zalduendos
con la muleta. Lo intentó también con el capote,
a base de quites, pero si a José Tomás las gaoneras
le salen enganchadas... a las de Perera directamente les sobra
aire, el aire que pasa entre él y el toro. Por lo demás,
o sea, por la muleta, mucha compostura, mucho esteticismo...
y poco toreo de fajarse con el toro y llevárselo pa
tras hilvanando buenos naturales.
Esto es lo que hoy se hace con los terribles zalduendos de
antaño, esos zalduendos navarros criados por Don Joaquín
desde el siglo XVIII y que hoy, como un cuño de serie
más en la factoría Solís, pasea su inmunda
y siniestra presencia por los ruedos de España.
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