UNA RAZÓN
PARA CREER

‹ 14 de noviembre de 2010 ›

Alguna luz se ve al final de túnel. O alguna razón hay a veces para creer que hay posible cura. Basta con oir a alguien que, aún siendo un reducto, es un reducto firme, sincero, claro, íntegro y con años por delante para seguir pintando algo.

Para pensar así basta con escuchar a José Joaquín Moreno de Silva, ganadero de los hierros Moreno Silva y Alonso Moreno de la Cova. Fue ayer, un año más acudiendo a las citas taurinas del otoño que con tanta maestría prepara la Peña El Natural de la Vall d'Uixó.

El ganadero de moda en el encaste saltillo, y su segundo hierro urcola, es tipo campechano, pero a la vez inteligente y muy pero que muy clarito al hablar:

"Falta emoción e integridad en la Fiesta"

"A mi, sobre todo, me importa en las tientas el caballo. Ya puede hacer un animal lo que quiera, que como no vaya al caballo se va al matadero"

"Quien viene a mi casa a dirigir un tentadero lo echo directamente"

"Al toro, entre saneamientos y demás, se lo manosea demasiado en las fincas (a pesar de no estar en contra de las fundas)"

"No tengo nada en contra de lo domecq, me han gustado toros de este encaste; pero el monoencaste perjudica al aficionado porque acaba aburriéndose de ver siempre lo mismo"

Lo importante de todo esto es que tenemos ganadero para rato; en primer lugar porque puede haber relevo generacional, y sobre todo, porque cuando uno puede permitirse el lujo de no vivir a expensas del taurinismo -sus ganaderías de bravo son solo en torno al 10% de sus ingresos-, la independencia, el criar toros de casta y seguir en la brecha para deleite del aficionado, es por una parte la garantía de que no todo está acabado del mismo modo que nos augura un futuro emocionante.

¡Enhorabuena ganadero!


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