| Alguna
luz se ve al final de túnel.
O alguna razón hay a veces para creer que hay posible cura.
Basta con oir a alguien que, aún siendo un reducto, es
un reducto firme, sincero, claro, íntegro y con años
por delante para seguir pintando algo.
Para pensar así basta con escuchar a José Joaquín
Moreno de Silva, ganadero de los hierros Moreno Silva y Alonso
Moreno de la Cova. Fue ayer, un año más acudiendo
a las citas taurinas del otoño que con tanta maestría
prepara la Peña El Natural de la Vall d'Uixó.
El ganadero de moda en el encaste saltillo, y su segundo hierro
urcola, es tipo campechano, pero a la vez inteligente y muy pero
que muy clarito al hablar:
"Falta emoción e integridad
en la Fiesta"
"A mi, sobre todo, me importa en las
tientas el caballo. Ya puede hacer un animal lo que quiera,
que como no vaya al caballo se va al matadero"
"Quien viene a mi casa a dirigir un tentadero
lo echo directamente"
"Al toro, entre saneamientos y demás, se
lo manosea demasiado en las fincas (a pesar de no estar
en contra de las fundas)"
"No tengo nada en contra de lo domecq, me han gustado toros
de este encaste; pero el monoencaste perjudica
al aficionado porque acaba aburriéndose de ver siempre
lo mismo"
Lo importante de todo esto es que tenemos ganadero para rato;
en primer lugar porque puede haber relevo generacional, y sobre
todo, porque cuando uno puede permitirse el lujo de no vivir a
expensas del taurinismo -sus ganaderías de bravo son solo
en torno al 10% de sus ingresos-, la independencia, el criar toros
de casta y seguir en la brecha para deleite del aficionado, es
por una parte la garantía de que no todo está acabado
del mismo modo que nos augura un futuro emocionante.
¡Enhorabuena ganadero!
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