| Hace
unos días explicaba Joao Folqué, ganadero de Palha,
cómo ve él los toros y las ganaderías de
bravo. Lo hizo durante la semana cultural que organiza el Club
Taurino de Castellón.
Las perlas fueron muchas; ya se conoce a Folqué. Lo mejor
fue cómo respondió a las declaraciones que había
hecho Juan Miguel Torres, uno de los empresarios de la Plaza de
Castellón, unos días antes en otra charla castellonense.
Le contaban a Folqué que Torres justificaba que solo puede
haber una corrida torista en la Feria de la Magdalena -la de Victorino-
porque según dice "si pongo toros imponentes (el adjetivo
es mío, ya que él lo expresaba con un gesto) y tres
toreros de mitad escalafón, a esa corrida no iba nadie".
Joao, atónico, se limitó más o menos a lo
que sigue: "con todos los respetos, él sabrá
cuales son sus intereses para decir eso, pero solo tengo que recordar
que en mi última corrida aquí hace pocos años
había más de media plaza", dando a entender,
para quién no conozca el percal de la Plana, que con media
plaza estamos hablando de un éxito claro -firmarían
los empresarios esa entrada este año en todas las corridas-.
Y Folqué tenía razón. Eso solo lo puede decir
quién tenga intereses no coincidentes con la Fiesta y la
afición de Castellón, provincia donde a poco que
se hagan fiestas patronales lo más normal es ver por las
calles señorones de Palha, de Cuadri, Miura, Victorino,
José Escolar, Cebada Gago, Prieto de la Cal o similar estirpe.
Algunos dicen que es que esta afición
provincial lo es solo al bou al carrer, y no a la plaza;
error, craso error. No podría contar con todos los dedos
de las manos y los pies incluidos todos los abonados a la Feria
de la Magdalena que, hartos, han abandonado la Plaza, pero siguen
disfrutando de su otra pasión, el toro en la calle.
Pero es que claro, Joao Folqué cada vez que habla se explica;
mientras otros, cada vez que abren la boca es para excusarse.
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